Características

Criterios para la crianza del Hereford e interpretación del standard

El Standard de la Raza es una recopilación de las características que identifican a un animal como perteneciente a la Raza Hereford y una descripción de las mismas, tratando de fijar el tipo ideal de la raza peso sin entrar en los detalles, entendiendo que es conveniente dejar la necesaria amplitud para que, dentro del Standard, tengan cabida las distintas orientaciones da acuerdo al criterio personal de cada criador, o a las particulares condiciones de los distintos medio ambientes.

Principales caracteres a seleccionar:

I) Económicos.

El mayor énfasis en la selección se debe aplicar sobre los caracteres económicos, y dentro de estos, ocupa el primer lugar en importancia la fertilidad, por ser el factor de mayor incidencia en la rentabilidad del rodeo de carne. Para ello se recomienda llevar controles de producción por madres. Las mejoras que se obtengan por selección en la reproducción individual se obtendrán en igual medida en el rodeo. Debe prestarse preferente atención al comportamiento reproductivo de la vaquillona en su primer entore, dado que el misrno es un adelanto de su comportamiento como vaca en el futuro.

En segundo término, dado que el Hereford es una raza productora de carne, la ganancia de peso es el siguiente factor a tener en cuenta. Dentro de este punto, el peso al destete mide fundamentalmente la habilidad materna, o condición lechera de la madre, es decir la capacidad de una vaca para criar y destetar un ternero de buen peso.

Los pesos post-destete dan una medida de la velocidad de crecimiento la que está correlacionada con el peso final del reproductor y con la eficiencia del mismo como productor de carne, es decir su capacidad para convertir elicazmente los alimentos en carne. Al mismo tiempo permite sacar conclusiones sobre la forma como un padre transmite esta característica a sus hijos, siendo por lo tanto un test de progenie. Para los controles de peso al destete y post-destete, existe un servicio montado por la Sociedad Criadores de Hereford por medio del cual los socios de la misma pueden realizar estas medidas y controles sobre toritos y terneras. Cuando estos controles no se efectúen, se recomienda eliminar las madres de terneros que, sin causa justificada, lleguen en mal estado al destéte. En igual forma al clasificar las vaquillonas para incorporar al rodeo de cría, deben eliminarse aquellas de menor desarrollo.

Todas aquellas mediciones tienden a establecer performances de producción, pero no se debe olvidar que el Hereford es no sólo un productor de carne, sino un productor de carne de calidad.

La carne de calidad superior, debe tener una determinada cantidad de grasa, que contribuya a la mejor palatabilidad de la misma, así como al mejor comportamiento de la res en el proceso de congelado, actuando la grasa de cobertura como protección contra el "quemado" o ennegrecimiento de la carne sometida a muy bajas temperaturas.

Asimismo, en las condiciones de crianza de nuestro país, la grasa es una reserva importante de energía para el ganado Hereford, que le permite afrontar en mejores condiciones los rigores del invierno.

Lógicamente deben evitarse los excesos de grasa que por su cantidad o mala distribución desvaloricen las reses de exportación o simplemente signifiquen un mal negocio para el productor, dado que producir un kilo de grasa cuesta en pasto por lo menos dos veces y media que lo que cuesta producir un kilo de carne, siendo además menor el valor de aquella. La Sociedad Criadores de Hereford, dispone de un Scanogram 722, con el cual es posible medir la grasa de cobertura en los reproductores vivos, y tener una ayuda importante en la selección por este carácter, pudiendo determinar de esta manera tanto los reproductores con exceso, como los que tienen grasa insuficiente.

II) Raciales.

Unido a estas consideraciones sobre caracteres económicos es necesario hacer hincapié en la necesidad de conservar todo lo que se ha obtenido en el Hereford a través de tantos y tantos años de selección, y que está en lo fundamental descripto en el Standard de la Raza.

Esas son las características que el criador debe buscar, mantener y generalizar en sus rodeos. Las mismas, en su conjunto, no son el producto de una tradición caprichosa, sino el resultado de un trabajo inteligente, realizado por un conjunto de criadores que con gran capacidad y poder de observación, a través de varias generaciones, han ido plasmando el Hereford de hoy, con las condiciones de productividad y rusticidad que lo han llevado a ser la raza pura más difundida.

El Hereford debe ser un animal armonioso en sus formas, con un perfecto equilibrio en las distintas partes de su cuerpo, o sea cabeza, tronco y extremidades.

Se debe prestar especial atención a la facilidad de desplazamiento o desenvoltura en el andar, condición primordial para una raza que vive a campo y debe procurarse el alimento por sus propios medios, muchas veces en potreros extensos y en condiciones climáticas y de alimentación extremas. Los aplomos tienen gran importancia, debiendo cuidarse la corrección de los mismos, especialmente en las patas que, además son básicas en la función reproductiva de los toros. Deben evitarse las cuartillas largas y vencidas, los garrones parados o acodados, las patas y manos mal aplomadas en su verticalidad. El largo de las patas y manos debe guardar relación con el tamaño del reproductor.

En lo referente al hueso, debe ser el suficiente para soportar el peso del reproductor, no buscando los excesos, que no responden a una necesidad fundamental. Con respecto al tipo de hueso debe preferirse el hueso aplanado, buscando evitar el hueso redondo.

Se debe prestar atención al aparato reproductor, evitando acumulaciones o infiltraciones de grasa en la zona de los testículos, los cuales deben ser de buen tamaño para Ia edad, correctos en su forma, y con la consistencia debida. La zona del prepucio es importante: debe ser sin exceso de piel colgante y el mismo más bien corto en su parte suelta.

Las cabezas deben guardar relación con el volumen y el sexo del animal, evitando en los toros las demasiado grandes y pesadas que generalmente van acompañadas de delanteras exageradas que pueden traer complicaciones en el parto. La nariz debe ser pigmentada en rosa, pudiendo tolerarse en animales con otras condiciones destacadas, la presencia de algunas manchas, pero siempre con la meta de su eliminación en el futuro. La trompa negra es eliminatoria. En lo que respecta a puntas de guampas coloreadas o pezuñas con vetas marrones, debe aplicarse un criterio similar: es decir, son indeseables, pero se pueden tolerar en la medida que los reproductores que las tienen, aporten otras características económicas destacadas para el mejoramiento de la raza. La guampa o pezuña negra es eliminatoria.

Debe buscarse el peleche temprano, carácter que se considera heredable y que mejora la aptitud del Hereford para una mayor productividad.

El color ideal del Hereford es el rojo guindo, con la distribución clásica del blanco por todos conocida, es decir cabeza blanca, línea superior del pescuezo blanca, barriga blanca y patas y manos blancas por su parte interna, y en la parte inferior (cañas), totalmente blancas. Las manos coloradas hasta o casi hasta la pezuña, las patas coloradas, la falta de blanco en el pescuezo, o los excesos de blanco, tanto en la línea del lomo (yaguané) o subiendo de la línea inferior (bragado) son todos detalles que se apartan del ideal y deben ser castigados en la medida que no signifiquen para la Raza la pérdida de un reproductor de condiciones económicas destacadas. Este mismo criterio se debe aplicar en lo referente a manchas negras o pelos negros en la cola. Siempre es posible dirigir los apareamientos tratando de compensar estos defectos y fijar las condiciones positivas. En lo referente a la pigmentación del párpado, esta puede; ser de color marrón, pudiendo extenderse a la zona de pelo alrededor de los ojos en una forma razonable, no tolerándose de ninguna manera el mascarado.